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lunes, 7 de marzo de 2011

Yacimientos

Alfar Romano

El yacimiento romano de Los Tejares, aparece, y es destruido parcialmente, durante los trabajos de vaciado de los terrenos para las piscinas de la estación depuradora de aguas residuales, realizados por la U.T.E. Cubiertas y Abengoa y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.
La excavación arqueológica de urgencia puso al descubierto una factoría alfarera romana, con varias zonas bien delimitadas, y situada en un sitio ideal para estos trabajos: cerca de un punto permanente de agua como el arroyo de Lucena, cercano a varias canteras de barro como los antiguos barreros y la situada más al oeste de la carretera de Puente Genil.
Cabe resaltar varias zonas bien diferenciadas:
El primer sector queda formado por seis hornos en buen estado de conservación así como un séptimo horno amortizado de época. La disposición de los cinco primeros, de Oeste a Este, es radial respecto a un centro posicionado al sur en la segunda zona o zona de servicios. Desplazados del grupo anterior por un muro aparecen los hornos 6 y 7.
El segundo sector está representado por un espacio abierto, de planta rectangular, al sur de los hornos 1 al 5, que es interpretada por los directores de la I.A.U. como zona de servicios destinada a la limpieza de la cámara de combustión y praefurnium de los hornos, así como zona de alimentación vegetal y de regulación de la llama en el praefurnium, mediante canales o toberas con cubiertas de imbrices.
El tercer sector, situado al norte de los hornos y a una cota superior, lo conforma una nave de grandes dimensiones (8’20 m. de ancho por, al menos, 30’5 m. de longitud), ya que continua bajo la carretera. Esta dependencia, con pilares centrales de ladrillos y piedras, solería realizada con tegulas en posición invertida, parece que tuvo la función de presecadero o almacenaje de las piezas ya cocidas. No existen paralelos en la Baetica. La anchura de los muros es de 65 cm.

Situación Actual



La parcela pasó a propiedad del Excmo. Ayuntamiento de Lucena para la construcción en ella de la depuradora de aguas residuales (EDAR).











Casa-Museo de la Virgen de Araceli



El día 10 de diciembre del año 1750, una vez que la cofradía de María Santísima de Araceli sita en el Santuario de la Sierra de Aras, extramuros de esta Ciudad, tenía adquiridas muchas porciones de maravedíes por razón de limosna, que estas componían hasta la cantidad de 5.000 reales, el entonces capellán don Manuel Gutiérrez de Cuenca adquirió una casa que tenía en venta doña Ana Sánchez de Armellón, viuda de don Bartolomé del Pino y Velasco, en la calle del Maquedano, de esta ciudad, para que sirvan de havitazión y ospedaje al susodicho capellán y demás capellanes que en adelante fueren de dicho Santuario, y de los hermanos sirvientes de él, y del que continuamente se halla en esta Ciudad pidiendo limosnas para el culto de la Soberana Imagen y manutención de estos, y se excusen de pagar las cantidades de maravedíes que por razón de renta pagan anualmente de unas casas que tienen arrendadas para este efecto.
De este modo, simplemente con el objeto de tener un domicilio en la ciudad de Lucena y ahorrar el alquiler que hasta entonces se pagaba, justamente en la mitad del siglo XVIII, se incorporaba al patrimonio aracelitano un edificio que, con una ampliación mediante compra de una cochera por 1.000 reales al conde de las Navas, el 1 de octubre de 1803, y una posterior remodelación en 1808, de la que se conserva la portada y las grandes puertas de encina de la entrada, constituiría lo que el pueblo lucentino denominó, y sigue nombrando, como "Casa de la Virgen".
A su utilidad, referida en la argumentación para justificar la compra, como hospedaje del capellán y de los hermanos sirvientes, conocidos popularmente y hasta casi nuestros días como "hermanacos", especialmente en las temporadas, algunas veces años, en que la imagen de la patrona permanecía en la ciudad por causas de epidemias, sequías u otras calamidades públicas, se unieron otras utilidades, verdaderamente curiosas.

En la Casa, por supuesto, se guardaron los enseres con que tan venerada imagen contaba para el exorno de su altar en sus dilatadas estancias en San Mateo, disponiendo para ello de una habitación y un mobiliario específicos, en el que se incluía un mueble para archivo de papeles, que se conserva, fechado en 1765.
También se habilitó una dependencia, aneja a la cocina, para, en grandes tinajas semienterradas, guardar el vino, el aceite y el vinagre, que se recogían como limosna en las campañas de postulación que giraban los hermanos sirvientes por toda Andalucía, Extremadura y zonas de Castilla.
En las torres, a salvo de humedades, se custodiaban en sus atrojes, los granos, conseguidos por el mismo procedimiento y que servían para alimento del capellán y de los referidos hermanos, destinándose el importe de la venta de los excedentes, a gastos siempre precisos de mantenimiento del Santuario o de culto de Nuestra Señora.

Con una población rural importante en nuestro término, la Casa de la Virgen se convirtió en una referencia obligada para muchos. Cuando a los habitantes de los abundantes cortijos de nuestros campos les era preciso desplazarse a Lucena, tanto para realizar compras como para visitas al médico o con motivo de muy diferentes acontecimientos sociales: bautizos, bodas o entierros, aquella Casa fue siempre lugar de desinteresada acogida, de almacén provisional. Su gran sala baja, con un enorme poyo fuego dio cobijo mientras fue preciso a los que no tenían a dónde ir o donde reposar antes del regreso. Un donativo voluntario, depositado en un cepillo que se hallaba en su portal empedrado, fue el precio del hospedaje para personas y bestias durante casi dos siglos.

Contaba además la Casa con dos habitaciones en las que podían permanecer las mujeres encinta, y ya próximas al parto, que no querían enfrentarse con tan duro trance en la soledad de los cortijos. Allí alojadas, en la seguridad de la proximidad de una comadrona y de la asistencia de un médico, si era preciso, muchas lucentinas trajeron sus hijos al mundo, regresando a sus domicilios en el campo una vez que se sentían algo restablecidas.

El avance de los tiempos, con la extraordinaria facilidad de movimiento que proporcionan los modernos medios de transporte, y la despoblación casi absoluta de los campos, acabó, traspasado el siglo XX, con estos servicios de carácter social que prestaba la "Casa de la Virgen". Reducida a un mero, aunque pequeño (pese a las dimensiones) e inadecuado almacén de enseres propios del culto de la Virgen, absolutamente menguadas sus antaño cuantiosas limosnas en especie con que contribuían generosamente las gentes del campo, su vieja estructura arquitectónica se fue deteriorando de tal modo que su zona medianamente habitable se redujo a un par de habitaciones; en tanto que en torno a los dos grandes patios, lo que habían sido cuadras y pajares se iba hundiendo sin remedio. En la década de los ochenta podía considerarse aquella casa un edificio inútil e irrecuperable.
En función del material considerado expositivo, a finales de 1991, se cubrieron con vitrinas de gran formato todos los paramentos de la planta primera, realizándose el contrato de ejecución, a base de madera de alerce rojo. El rico conjunto de mantos y faldas antiguos de Nuestra Señora, la mayoría ya en absoluto desuso, muestras de exquisitos bordados y magníficas telas, que abarcan desde el siglo XVIII hasta el actual, quedaron instalados en la primera gran sala, complementada, además con distintos techos de palio, y otras muchas piezas menores, y la exposición de cuatro grandes blandones de metal plateado, fechados en 1864, y un bellísimo conjunto de candelería de madera tallada y dorada del primer tercio del siglo XIX.


museo arqueologico y etnologico de lucena

Museo del castillo del moral Lucena





Los Museos hoy en día se presentan como centros que se ofrecen al llamado turismo cultural, o turismo patrimonial, con fuerte implicación en el desarrollo económico y social de comunidades. Tenemos la responsabilidad de consevar nuestro patrimonio evitando el comercio de las obras o su expolio. Esto es por lo que los Museos desempeñan una labor fundamental, de investigación, difusión, conservación y puesta en valor, en el que intervienen todos los sectores de la sociedad.
La gestión de el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena es municipal, cuya titularidad corresponde al Ayuntamiento y se encuentra ubicado en un sitio privilegiado, en el Castillo del Moral, un edificio civil militar del siglo XIV, en pleno centro de la ciudad.
En su interior alberga diez salas que abarcan desde la evolución de la tierra, hasta la actualidad, pasando por la época medieval, los metales, la cerámica (con tanto arraigo en nuestra ciudad), sin olvidar una recreación de la vida de los neandertales y preneandertales en la Cueva del Ángel.
Gracias a investigaciones, donaciones, cesiones y trabajos cuidadosos de excavación, se acumulan en su interior un rico tesoro desconocido hasta hace poco, para los propios ciudadanos. Parte del mismo se expone de forma detallada y meticulosa, y en cuyas salas nos adentramos en la vida de nuestros ancestros, de nuestra identidad colectiva y de nuestro devenir histórico. Es un grano más para discernir hacia donde vamos.
El Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena, en su corto recorrido de tan solo tres años, ha supuesto para la ciudad una auténtica revolución, ya no solo en la recuperación y reencuentro con nuestro pasado, sino también en la valoración y conservación del mismo.
Posee 10 salas:

Sala 1


En la sala inferior de la Torre del Homenaje. Presenta cinco vitrinas con una muestra de fósiles animales y vegetales. La vitrina 1 (Primario), destaca por las muestras de vegetales (Carbonífero) y animales como trilobites (Devónico).


La vitrina 2 presenta una abigarrada imagen de los fósiles de la Subbética Cordobesa, destacando diferentes especies de anmonites y belemnites del Jurásico y Cretácico.


En la vitrina 3 se presenta el terciacio marino de la zona, se muestra en una rica colección de fósiles costeros y marinos



En la vitrina 4, donde encontramos una pequeña selección de la megafauna que, era cazada por los habitantes de la Cueva del Ángel en el Pleistoceno , sometida a la acción del fuego y el descarnado por herramientas del Paleolítico inferior y medio. vitrina central con cuatro fósiles representativos de cada periodo geológico.

Sala 2

En la sala segunda de la Torre del Homenaje. En sus escasos doce metros cuadrados se tratan los hitos fundamentales de la evolución y el desarrollo del ser humano. En esta vitrina 1 se muestra la evolución física humana desde 4 millones de años hasta el hombre moderno. Se reducen las industrias líticas, a lo que se une el control del fuego.

La vitrina 2 se dedica a la revolución agraria y el control del agua: restos de molinos, desde la Prehistoria a la Edad Moderna; fauna domesticada y pulimentos; pero destaca la colección de piezas de hoz y puntas de flecha en sílex.


La vitrina 3 trata diferentes temas: El urbanismo, representado por pavimentos capiteles y molduras de fase romana, y medieval musulmana y cristiana. El ajuar doméstico y decorativo queda representado con un juego de hueso trabajado para decoración de muebles y adorno personal (agujas de pelo, botones, etc.). El mundo religioso se representa con una muestra de diosas madres mediterráneas
Artesonado existente en la Sala 2, ubicada en la Torre del Homenaje del Castillo del Moral. Corresponde al siglo XVIII, tras el vaciado de esta torre, maciza en origen, para crear nuevos espacios en la adaptación del edificio a Palacio Ducal.


Salas 3 y 4

Se encuentra en la galería oeste del castillo. Recrea la vida y el medio ambiente de neandertales y preneandertales en el yacimiento de la Cueva del Ángel, ubicado en la Sierra de Aras y con un ámbito cronológico de entre 480.000 años a 80.000 años.
En la primera parte de la sala, se pueden apreciar las reproducciones de algunos animales que convivían y eran cazados por sus habitantes, el molde recuperado de un hogar in situ, con restos de ciervo quemado, así como dos vitrinas con una pequeña muestra de las herramientas que realizaban sus habitantes, destacando los bifaces o hachas talladas y la gran variedad de raederas.
Al fondo se recrean los espacios de la Cueva del Ángel donde una mujer neandertal aviva el fuego y un tallador confecciona un hacha de mano.


Sala 5



Unas de las señas actuales de la ciudad es su producción alfarera. La muestra se ubica en la galería sur del Castillo del Moral, en la primera parte de la sala.






En las vitrinas se explica el proceso de producción del barro y los tres grandes sectores de la alfarería: material constructivo, vajilla de mesa y almacenaje. Destaca la vitrina de las tinajas donde se muestran dos ánforas romanas, una tinaja almohade o un dolium romano completo.
En una esquina se recrea una pila tradicional lucentina, reciclada con lañas y usada hasta como bañera y lavadero.
En el pasillo se tratan temas relacionados con la cerámica: el agua, la iluminación o la vajilla de edad moderna. Pero destaca la vitrina del mundo andalusí, donde se muestran piezas excepcionales de tinajas almohades con decoración epigráfica o motivos figurativos vegetales, animales o humanos. Es de relevancia el conjunto de piezas de tipología extraña, como una alcancía, el silbato o alambique, las fuentes con motivos zoomorfos o la redoma califal.

Sala 6

Lucena: perla de sefarad

Lucena fue una ciudad de los judíos, el culmen de su desarrollo cultural para la época y su crisis por intransigencias en nombre de Dios. El mejor exponente de la autonomía y máxima riqueza personal y colectiva de la comunidad judía en Europa desde la destrucción del templo de Jerusalem y Judea por Tito en el año 70 d. C. hasta el siglo XVIII fue la ciudad de Lucena.
De origen incierto y a veces fabuloso, desde sus inicios en el siglo VIII Cualquier integrante de ésta comunidad que quisiera aprender poesía, música, administración, medicina o ciencias, debía pasar por nuestra ciudad. Haber sido alumno de alguno de sus gaones era sinónimo de prestigio personal y profesional, además de estrechar amistades eternas entre alumnos que posteriormente sería famosos como Ibn Ezra o Maimonides. El desarrollo era muy elvado junto a su economía y el desarrollo de las artes y la educación establecieron relaciones comerciales con El Cairo, Bagdad, Fez o Constantinopla, permitiendo la importación de productos de lujo.
No debemos olvidar la importatisima escuela Talmúdica de Al Yussana por donde pasaban todos los judíos para estudiar cualquier arte esto les concedia grandes prestigios.


Sala 7

La vitrina 1 muestra los tres tipos clásicos de producción actual en la orfebrería y metal de Lucena: moldes de arena, a la cera perdida y molde de coquilla, así como las herramientas de repujado y cincelado





La vitrina 2 se dedica a las herramientas metálicas de la agricultura (los azadones romanos y medievales, mércolas y rasquetas), de la ganadería (cuchillo de matanza, tijeras de esquilado, cencerros), así como el utillaje de los empedraores.





La vitrina 3 se dedica al adorno personal (fíbulas ibéricas, botones romanos, hebillas visigodas, pendientes, anillos y pulseras de periodo romano y visigodo y piezas relacionadas con la vida doméstica como la cocina (restos de sítulas, trípodes romanos, peanas, pies de braserillos romanos y andalusíes), el mundo textil (pesas romanas de plomo, templén almohade y dedales), una colección de llaves (desde época romana hasta la actualidad, pasando por el mundo califal o almohade), o amuletos contra el mal de ojo, en plomo o bronce.



Pasando a la vitrina 4, ésta se dedica a los elementos metálicos de la guerra. Así destacan las puntas palmela calcolíticas, las puntas de flecha de doble filo y arpón del Bronce final, o el bocado de caballo romano aparecido en el Cerro Mataosos, las puntas de flecha de la batalla del Martín González en 1483, o la colección de puntas de lanza de época romana y andalusí, entre las que destaca la de fase califal por su estado de conservación y sus dimensiones. Centrado en la sala, aparece el monetario con una muestra de acuñaciones desde el mundo ibérico al euro, destacando el dinar de oro califal hallado en pleno casco urbano.

Sala 8

En la segunda sala de la Torre del Moral, y una de las más interesantes por sus troneras originales del siglo XIV d. C. Recibe al visitante con la imagen deificada de la ciudad de Lucena (cabeza femenina, falsificación del siglo XVIII d. C.) sobre una columna

En las dos primeras troneras se muestran recreaciones de enterramientos romanos (Cortijo Nuevo) y musulmanas (casco urbano). La tronera 3 nos muestra una cuidada selección de diferentes tipos de amuletos (falo romano), placas de plomo califales con frases del Corán, (escapularios) o terracotas de diferentes épocas.



La tronera 4 se dedica al juego (muñecas cerámicas musulmanas, fichas de alquerque o candiles de juguete), la música (silbatos cerámicos o la flauta en hueso aparecida en la plaza de abastos), así como piezas relacionadas con la tradición iconográfica en fase romana o medieval andalusí, destacando una ficha o botón con la estrella de David o un ataifor con la imagen de una persona.


Seguidamente continuamos con la tronera 5 que alberga una imagen de culto doméstico de la Virgen de Araceli. En el centro se muestra el magnífico conjunto de decoración visigoda del yacimiento del Cerro del Sordillo, con elementos vegetales, geométricos y zoomorfos pertenecientes a una basílica al sur del término municipal. La otra mitad se dedica a la epigrafía funeraria desde época romana a la medieval, destacando la lápida familiar romana.



Sala 9

Se ubica en el desván de la Torre del Moral, con magnífica cubierta de vigas y rollizos de madera, tipo paraguas.
Presidiendo este espacio se presenta una maqueta a escala 1: 6.250 del término municipal de Lucena.
Continuando con esta sala podemos apreciar en la misma fotos aéreas de la década de los 50, así como un plano del término municipal del siglo XVIII d. C.

Sala 10


Se accede desde la sala 2 o desde el adarve delpaso de ronda superior. Ocupa la estancia del castillo mejor conservada del siglo XIV d.C., con cúpula ovalada de ladrillos sobre trompas. Muestran la historia de la ciudad, desde su origen medieval a la actualidad, su desarrollo urbanístico y los grandes personajes de su historia.


Acompañando a los mismos una maqueta del castillo en época medieval cristiana, en el siglo XVII d. C. y en la actualidad.







En el centro se muestra una vitrina en la que se exponen las ropas de maceros junto con sus medallones en plata.
La vitrina adosada nos muestra los mazos de plata maciza del Ayuntamiento acompañados por reproducciones de los documentos más importantes del archivo histórico municipal. Desde esta sala se accede a la azotea de la Torre del Homenaje, que como broche a la visita del museo nos muestra una de las mejores vistas de la ciudad y de su entorno industrial y agrícola.



Lucena's Archaeological and Ethnological Museum is located in the Castle of the Mulberry tree. This building, declared National Monument on June 3, 1931, places in the historical center of the urban area of the city. The building is distributed in five zones: court of weapon, towers, step of round, pit and external wall. It is composed by ten rooms located in two plants, besides the rooms that they find in the tower of the Mulberry tree and in the tower of the honoring.
Opening Hours
I hibernate: on closed Monday, Tuesday to Friday from 9 to 14 h and from 17 to 21 h; on Saturday, Sunday and festive from 11 to 14 h and from 18 to 20 h. Summer: on closed Monday, Tuesday to Friday from 9 to 14 and from 18 to 22 h; on Saturday, Sunday and festive from 11 to 14 h and from 19 to 22 h.

Bibliografía =http://www.museodelucena.com/paginas/MARCO-17.htm y http://www.cvltvre.com/pg/museums/view/64729

Fotos del castillo http://www.museodelucena.com/paginas/MARCO-17.htm

domingo, 27 de febrero de 2011

Castillo del moral


Periodo artístico: Gótico
Periodo histórico: Siglo XI
Localización Plaza de España s/n
14900 Lucena (Córdoba)
Correo:turlucena@turlucena.com
Página web: http://www.turlucena.com/monumentos
Tel.:+34 957513282/ +34 957509557
Fax.:+34 957503662



Situación e historia
Se encuentra enclavado junto a lo que hasta el siglo XVII fue el centro neurálgico de la ciudad: el Coso, plaza utilizada como mercado, lugar de fiestas, corridas, ejecuciones y paradas militares hasta la construcción de la Plaza Nueva en 1618. El edificio, declarado Monumento Histórico Nacional con fecha del decreto del 3 de junio de 1931, por haber sido prisión del último Rey de Granada, Boabdil, presenta rasgos que evidencian los distintos avatares y cambios de propietarios y de la diversas circunstancias históricas por las que atravesó.
Su estructura inicial es de planta aproximadamente cuadrada, con torres en los ángulos de las que se conserva íntegra la denominada de las Damas, orientada a N.E., maciza y escasamente superior en altura al muro. Similar a la anterior, aunque arruinada, es la torre del Coso, hacia el SO. Posteriormente se añadieron en las esquinas del conjunto, en sustitución de torres semejantes a las citadas, la torre de Homenaje, de plata cuadrada, en el ángulo NO. hueca en su total altura. Opuesta a ella, la Torre del Moral, que da nombre al alcázar, de plata ochavada, hueca sólo por encima del adarve sobre la que se emplazó, seguramente en el siglo XVIII un chapitel de teja árabe. Estas torres están unidas entre sí por un paso de ronda de diferentes espesores: entre dos y tres metros, y una altura aproximada de 10 metros.



Conserva el conjunto una única puerta exterior de época, con arco apuntado y adintelada hacia el interior, que comunicaba el alcázar con la Villa. No existen en la actualidad otras puertas exteriores. En el centro del primer recinto murado se halla el patio de armas, desde el cual se accede a la Torre del Moral a través de unas escaleras situadas en un cuerpo fuera de la torre, sobre un aljibe subterráneo. La primera planta se encuentra a 6,80 metros de altura y es de plata octogonal, con vanos abiertos en el grueso del muro en el siglo s XVIII. El acceso a la segunda planta, situada a 12 metros de altura, se realiza a través de una escalera en el muro de la propia torre, que conduce a una habitación de planta cuadrada, -pese a la planta octogonal de la torre-, cubierta por una estructura de entramado de madera y teja árabe. Entre ambas plantas, a 9,65 m. de altura sobre el patio, hay una zona de saeteras.

La desaparición del reino de Granada, y por tanto el peligro de la frontera, convirtió el alcázar lucentino en palacio residencia de los señores de Lucena, los Marqueses de Comares, Alcaide de los Donceles. La propia Torre del Moral conserva restos de molduras, de neto carácter manierista, que enmarcaban vanos abiertos en el grueso del muro. Así mismo, de su carácter palaciego, ajeno a sus antiguas funciones defensivas, es prueba el jardín que se construyó anejo en los primeros años del siglo XVII, rodeado de un muro de mampuesto, almendado, y que en parte (el jardín y las antiguas caballerizas) fue destruido en torno a 1970 para construir una serie de edificios: Central Telefónica, Correos y Telégrafos.



La denominación de este edificio fue la de Palacio, probablemente a partir del siglo XVIII en que se enmascaró prácticamente todo su aspecto militar, cubriéndose las torres con coberteras de tejas, los fosos con bóveda de medio cañón y construyendo en el muro sur la residencia de los Duques de Medinaceli. Hoy día es la sede de la Oficina Municipal de Información y Desarrollo Turístico y del Museo Arqueológico y Etnológico de la ciudad.


Fuentes:
http://www.andaluciaturismodigital.com
http://www.naturayeducacion.com
http://www.andaluciarustica.com

domingo, 16 de enero de 2011

Arquitectura civil de Miguel Ángel


Anteriormente, era un bello palacio del siglo XVII del que hay que destacar su bella portada de tres cuerpos y su bella puerta, en la actualidad es la sede de la actual biblioteca municipal de la ciudad. Se encuentra situada en la Calle Flores de negron en plena judería lucentina. La biblioteca de Lucena no siempre se ha localizado en el palacio de los condes de Hust, sino que antes se situaba en el conservatorio de Lucena.



Bajo el nombre de Botellódromo de las Palabras, la Biblioteca Pública Municipal, alberga en las noches del viernes y el sábado, este programa de ocio nocturno alternativo para jóvenes.

Además de la apertura de las salas de lectura en horario de 20.00 a 21.30 horas, los jóvenes pueden disfrutar de distintas actividades desde talleres de teatro, a actuaciones musicales, recitales poéticos, concursos de fotografía, proyecciones cinematográficas o presentaciones de libros y revistas juveniles. Las actividades están coordinadas por la Delegación Municipal de Juventud con distintas asociaciones y colectivos juveniles de la ciudad.
El centro permanece abierto para estas actividades hasta las 1.30 de la madrugada.


Otro programa es el servicio que se presta en el aula infantil de la Biblioteca Pública Municipal, acondicionada como sala para bebés, con material específico para albergar a los más pequeños los lunes, miércoles y viernes de 17.00 a 19.00 horas. En horario de mañana la Bebeteca funciona a través de citas concertadas por padres o centros educativos con la propia Biblioteca Pública Municipal.

La iniciativa pretende familiarizar a los niños con los libros a través del tacto y la vista desde que son pequeños. El servicio pretende al mismo tiempo abrir un espacio de convivencia entre padres e hijos de forma que puedan compartir durante ese tiempo semanal una lectura o un juego.

Las horas de bebeteca culminan con un cuentacuentos con títeres.



El plan de dinamización lectora del centro, dirigido a fomentar la lectura entre todos los públicos, cuenta con más de 17 actividades, dirigidas tanto a centros educativos como al público en general.
Dentro del programa Tardes Biblioguay, alberga un cuentacuentos todos los lunes, miércoles y viernes, a partir de las 18.00 horas. La Bebeteca, el club de lectura y lectura juvenil, talleres de restauración de libros, o el taller de animación a la lectura para neolectores, son otras actividades enmarcadas en el proyecto que, bajo el lema de ‘La aventura de leer’, se recoge en un díptico presentado por el logotipo que ha elaborado la joven lucentina Elisa Salazar.


FUENTE: Ayuntamiento de Lucena

martes, 11 de enero de 2011

Museos y yacimientos

Cementerio judío

El descubrimiento en el año 2007 de un sector de una necrópolis hebrea con motivo de la construcción de la Ronda Sur de Lucena, hizo posible la excavación de unas 346 tumbas, constituyendo un hito, por la novedad de sus aportaciones, en el estudio de las necrópolis judías del período andalusi califal y postcalifal (siglos X-XI). El hallazgo, a su vez, de una nueva inscripción hebrea reutilizada en una de las sepulturas ha contribuído a completar un poco más la colección de epígrafes hebreos tan escasa en la Península Ibérica y muy especialmente en la zona andalusí. En último lugar la aparición de numerosos ejemplos de tumbas de fosa y cámara lateral, hasta ahora restringidas al período tardo medieval, ha supuesto la ampliación de su horizonte cronológico.

Información: www.ugr.es